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Testimonios de alumnos

Elena de Nicolás Suso, exalumna

Para mí lo más significativo es que tras el proceso cesaron las peleas internas entre mi parte intelectual y mi parte emocional. Ahora “van de la mano” .Eso hace que me encuentre en paz conmigo, que me sienta libre y responsable de mi vida.

Supuso un trabajo de limpieza y de integración de todas las inquietudes que yo portaba.
Ahora, tras 4 años de la realización del proceso siento que “me cuido”, y me respeto mucho más que antes y esto me gusta!!

Recuerdo del proceso que nunca había trabajado tanto, tanto, pero por mí, y recuerdo el poder y el apoyo del grupo…no estaba sola…todos trabajábamos.

Recuerdo el descubrimiento de la venganza como algo muy presente en mi vida y a la vez como un acto de irresponsabilidad y cobardía.

Ahora, aunque a veces aparece, es consciente y me ayuda a ver donde he dejado mi responsabilidad.

Carmen López Gutiérrez, exalumna

Voy a ser muy breve:

  1. Definitivamente, hay un antes y un después del proceso Hoffman en mi vida, creo que es uno de los mejores regalos que uno puede hacerse.
  2. Es importante no perder el contacto con el proceso, y para ello contamos con las herramientas y con los que nos acompañaron en el camino, que, de una u otra forma, siempre están a nuestro lado
Idoia Urcelay Alba, exalumna

Después de tanto tiempo, el proceso sigue presente en mi vida, en muchos momentos, siento que comprendo situaciones de aquellos días, que en aquellos momentos aún sólo podía comprender con la mente, y poco a poco los comprendo desde todas las células. Siempre tengo presentes aquellos días

Oscar Andreu Herbera, exalumno

La consciencia de las cosas es la puerta a la curación y el cambio. Aunque los registros mas antiguos e inconscientes se han olvidado estos siguen memorizados en nuestro cuerpo. Una manera de acceder a ellos es la terapia Hoffman. Una vez estas memorias son recordadas nos damos cuenta de que es lo que nos bloquea en la vida. Es un milagro y un método excepcional donde nadie es perdedor o culpable. La paz de nuestro interior es indispensable para llegar a una sanación. Bajo mi experiencia fue un proceso fenomenal. Donde empecé a ser consciente de mis limitaciones. Esto solo es el principio. Después hay un trabajo arduo para des memorizar toda esta información. Al menos a través del proceso obtuve la dirección hacia donde trabajar y marcarme un rumbo de trabajo. En estos días mi vida a cambiado considerablemente . Tengo mas paz en mi vida y mas comprensión. Aunque aun me queda trabajo ya que son memorias que durante muchos años he regrabado y regrabado en mi cuerpo. Pero mi experiencia ha sido positiva y recomiendo el proceso a todo el mundo sin excepción de edad. Muchas gracias por ofrecerme esta oportunidad y gracias por vuestro trabajo tan humano y amoroso.

Jose Manuel López, exalumno

El profundo proceso de transformación que experimente con Hoffman me abrió la puerta a mi esencia de origen, para reemprender con esa conciencia mi camino en este mundo.

Carmen Salido Amoroto, exalumna

  • Me aclaró perfectamente los componentes del ser humano: Cuerpo, Intelecto, Emociones y Espíritu, y la necesidad de atenderlos a todos sin excepción.
  • Entendí perfectamente a mis padres y quedaron colocados dónde y cómo deben de estar.
  • Ejercí el perdón y la reconciliación, lo cual me permitió asistir a mi madre como cuidadora de forma amorosa en los muchos años de enfermedad posterior. Cuando falleció sentí una gran serenidad.
  • Entendí a mi niña y eso me explicó gran parte de mi carácter.
  • Entendí los mecanismos sutiles de la venganza, yo que me creía “buena”.
  • Aprendí en qué consisten las transferencias y su importancia.
  • Y aprendí que todos, en el fondo y sin excepción, buscamos lo mismo: amar y ser amados.

Noemí Lázaro Torres, exalumna

En el Hoffman vi muchas cosas y se me removieron mucho los cimientos. La semana del Hoffman fue muy intensa. Fue como si me hubieran puesto una pulserita en el parque de atracciones y me hubieran llevado por las distintas atracciones guiada por alguien que sabía en qué orden y cómo había que montarse en cada estación.

Así que me llevaron...
al túnel del terror donde vi de frente a los fantasmas,
a la casa magnética donde las paredes se derriten,
a la sala de los espejos donde me vi en todos los extremos de mis deformidades,
al circo donde disfruté y soñé,
al patio de juegos donde me reí,
al burguer donde me puse las botas,
al barco fantasma donde el suelo nunca es firme,
a la montaña rusa donde la calma siempre es pasajera,
a la noria desde la que se pueden observar las cosas con distancia,
a la tómbola donde lo que te toca es lo que necesitabas,
a las colchonetas donde aprendes a estar bien arriba y abajo y a seguir saltando
y al laberinto de cristal donde crees que todo lo ves y en realidad te puedes topar con barreras infranqueables si no te andas con ojo.

En fin, que tras una semana en el parque de atracciones del Hoffman estuve un poco descentrada. Pero como nada es eterno en el parque de atracciones cósmico, con el tiempo me fui calmando e integrando lo aprendido en el túnel del terror, en la casa magnética, en la montaña rusa y en el resto de atracciones. A veces, cuando dudo de si estuve en tantos sitios, repaso mis apuntes que me aseguran que todo eso lo viví y lo llevo en mis células.

Para mí el Hoffman es un regalo que, si te decides a dártelo una vez en la vida, hace que no te arrepientas nunca de haberlo hecho.

María Teresa Pérez, exalumna

Realizar el Proceso Hoffman ha supuesto un antes y un después en mi vida. Fui en busca de alivio y comprensión, de un malestar profundo que aunque comprendía intelectualmente no conseguía aliviar con mis recursos y habilidades del momento. Conseguí comprenderlo, integrarlo y disolverlo profundamente y desde entonces mi vida es armoniosa, ordenada y también fácil. Pero el trabajo fue mucho más allá y me permitió redescubrir la espiritualidad, una dimensión olvidada e incluso rechazada. El proceso es una experiencia que transforma interna y profundamente.

Erika Villanueva Paravisini, exalumna

Yo llevaba 6 años en terapia y no conseguía perdonar a mi madre. La odiaba y era una adicción que me hacía daño pero que estaba muy ligada a mi supervivencia. Este infierno en el que vivía no me dejaba ser feliz. No podía tener una Pareja sana, no conectaba con la alegría de vivir. Durante el Hoffman, y al poco tiempo de haber pasado por el proceso sentí un alivio. Pude perdonar a mi Madre, y el corazón se me llenó de paz. La fui a ver al cabo de 2 semanas de terminar el Hoffman, después de no verla en año y medio. Y la vi. Por primera vez por lo que era. Una mujer con una gran dificultad para amar, pero que no obstante yo sentía que me amaba, dentro de sus limites, y me acordé de su niña interior, de lo que debió sufrir ella también para crearse esos limites que en su día me hicieron tanto daño. El mes después conocí a un hombre cariñoso y amable y que es ahora mi pareja. Llevamos poco tiempo, pero yo estoy feliz y tranquila. Gracias LuisFer, Pedro y Maria.

Toni Carmona León, exalumno

Para mi la realización del Proceso significó la sanación de la relación con mis padres, a la vez que un trampolín de salida a lo que puedo comprender hoy en día como el salto al mar de la conciencia. Ahora hay que nadar.

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